La literatura emergente se caracteriza por ser impredecible, intentar una categorización, como veremos, es siempre insuficiente; en consecuencia, es mejor trabajar con ella solo a partir de sus propiedades definitorias básicas. Por razones estrictamente metodológicas no consideramos la literatura emergente electrónica.
Emergente, que no significa necesariamente una producción literaria iniciática, como bien acota Soledad Bianchi , pero tampoco podemos olvidar esto del recambio, de la nueva hornada, de lo joven como característica importante. Claro está, que se discrepa de otros enunciados que aprisionan la palabra emergente sólo a la vinculación histórica del autor y su obra; es justo decir que en algunos casos la relación de la escritura con el período histórico se establece sin inconvenientes, entonces los autores pasan a integrar un campo más bien definido, sobre todo por los testimonios epocales que se observan en su literatura, pero ¿Qué pasa cuándo esa misma literatura emergente, anexada en un tiempo histórico siente que la recepción es nula o la crítica jamás desvía la mirada, por considerar que la escritura no pertenece al mercado de palabras que solicita el lector? Las frustraciones son muchas, los escritores de la generación del '87, los poetas jóvenes, y la literatura emergente que sólo es revisada como una etapa transitoria, como un proceso, que por tanto, pronto deberá ver que su obra se encumbra y codea con la creación de escritores "consagrados". La presión al fracaso de estas producciones estéticamente nuevas, es notoria.
No se puede atribuir a todo lo que se genera, que nace, que se presenta por primera vez como asociado de inmediato al campo de la literatura emergente; es cierto que el término emergente no es nada nuevo, que son muchos los que han venido hablando de literatura y de promociones emergentes, y todos desde Waldo Rojas (quien utilizó el término para referirse a los poetas de la generación del '60) han puesto el acento sobre lo mismo, el escritor y poeta emergente deja de ser tal cuando su obra insinúa cierto reconocimiento social-literario. Entonces el período de la emergencia es un tránsito, por donde toda obra literaria pasa, un ciclo normal por el cual se debe atravesar para alcanzar la madurez en las letras. Sin embargo, en el caso de la literatura emergente de fin de siglo, no es así, reconocer lo anterior, significa un grave desconocimiento a la diversidad de contextos en que se ha desarrollado la literatura en Chile. Por esto mismo el análisis de los sitios de donde se ha venido produciendo la literatura emergente en los 80 y los 90, hace trabajar con la trizadura de lo sublime. Y también entender la estratégica puesta en escena del mercado para no admitir que los textos emergentes circulen.
A pesar de esa imagen absoluta, al borde y anónimo se construye un mercado invisible para las estadísticas formales, que funciona paralelo al otro, y que cuenta con la participación directa de los escritores, y son éstos, quienes logran que en la informalidad del "libre negocio" se lea la literatura emergente, que se agoten ediciones de mil ejemplares, que es bastante decir, considerando las tiradas que hacen las medianas y grandes editoriales en Chile, sobre todo cuando se trata de un autor desconocido. Con este contexto, el énfasis que empecé a signarle desde mi primera aproximación al fenómeno literario nuevo, permite a este estudio distanciarlo sobre todo lo realizado hasta ahora, sobre todo porque no se escatima en exponer que la nueva literatura emergente es también literatura alternativa, literatura de los márgenes y lo es por características bien definidas:
a) Las obras literarias que se editan en su gran mayoría, son financiadas por los propios autores en sellos independientes, opción que el poeta o escritor elige y no ve como transitoria.
b) Existe propuesta escritura! siempre al margen del discurso literario comercial.
c) Apuesta por ubicarse en el campo no oficial de la circulación literaria.
d) Opción por una distribución informal y la creación de un mercado paralelo de lectores.
e) Temáticas contestatarias; principalmente preocupadas de dar cuenta de lo que no escribe la literatura de dominio público.
f) Se observa inclusión de la literatura gay, la crónica soterrada-marginal y la poesía que recicla los fragmentos de lo soterrado.
Algunos ejemplos de literatura emergente son:
1. La historieta o el comic
2. Novela gráfica
3. Literatura en redes sociales
4. Poesía virtual
5. Minificción
6. Microrrelato
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